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«Yo no debería estar aquí, pero sin embargo, aquí estoy.»

Hola, mi nombre es Bruno Sola, y digo: yo no debería estar aquí porque en teoría no estaba en los planes de mis padres que yo viniera al mundo.

Que os voy a contar, me gusta romper las normas.

Mis inicios

Nací en un pueblo soleado a la orilla de Granada capital (España), y soy el menor de cuatro hermanos. Desde pequeño me apasionan los colores y me la pasé dibujando prácticamente toda mi infancia.

Mis favoritos eran imitar las caricaturas de Mortadelo y Filemón, aunque también calcaba a Goku y sus amigos.

Luego llegó mi primer ordenador y quedé tan fascinado que acabé haciendo no una, sino dos formaciones profesionales para aprenderlo todo sobre ellos (grado medio en Explotación de Sistemas Informáticos y superior en Desarrollo de Aplicaciones Informáticas).

Una vez terminadas, me di cuenta que los ordenadores no eran algo que me llenará para dedicar el resto de mi vida y sentía que me había desconectado de aquello que me hacía feliz.

Mi etapa como diseñador gráfico

Pero justamente en ese momento un amigo me habló de completar lo estudiado con la Diplomatura de Diseño gráfico y Producción Multimedia. Como me gustaban las páginas web y quería darles un toque profesional acabé entrando en Escuela Arte Granada. No me imaginaba que lo que empezó siendo un complemento para mí formación acabaría por cambiar todo mi mundo y mi orden de preferencias.

Me reconecté con mi niño interior, aquel que le encantaban los colores, dibujar, crear nuevas formas, pero está vez con un fin: ayudar a la gente a mandar un mensaje.

El camino no fue de rosas, llevaba mucho tiempo sin dibujar. Tenía buenas intenciones, muchas ganas de aprender pero algunas veces no llegaba a seguir el ritmo que marcaban mis profesores.

Este proceso me llevó tres años de mi vida en el que pasé algunas noches frías, fines de semana duros que compaginaba con un trabajo de camarero y más de unas vacaciones aprendiendo el método.

Sin embargo, la emoción que sentía al entregar un logotipo o al crear aunque fuera un simple cartel me hacía sentir rebosante de felicidad. Sentía que ese era mi camino y daba igual todas las trabas que se pusieran por delante.

Con el paso del tiempo y habiendo completado ya mi formación, me di cuenta que podía aportar mucho a las personas con mi manera de hacer las cosas.

Mi motivación y misión actual

Descubrí que además de ayudar a transmitir un mensaje también sabía que canales de información utilizar para así hacer crecer sus proyectos y llegar al éxito.

Así, si una persona deseaba realizar un proyecto yo podía guiarle por todos los pasos y canales para llegar a su objetivo.

De esta manera, acabé por lanzarme a la aventura y empecé a trabajar por mi cuenta.

Esto me ha traído una libertad que antes no conocía y un salto al vacío que de primeras da miedo pero luego acaba siendo muy gratificante.

Esta es mi historia, aún la sigo escribiendo y si lo deseas, estaré encantado de formar parte de la tuya.